Fichar con código QR
El cartel impreso, y el QR que cambia cada 30 segundos.
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Se pega una pegatina NFC en el sitio de trabajo, la persona acerca su móvil y ficha con su propia sesión. Es la misma idea que el cartel QR, sin abrir la cámara: cómodo con guantes o con las manos ocupadas. La pegatina dice dónde estás; quién ficha lo dice la cuenta del móvil.
Se pega una pegatina NFC en el sitio de trabajo, la persona acerca su móvil y se abre la pantalla de fichar de ese sitio. Desde ahí ficha con su propia sesión, igual que con el cartel de código QR. La pegatina no sabe quién eres: lleva la dirección del sitio, y quien ficha es la cuenta abierta en el teléfono que se acerca.
NFC son las siglas en inglés de comunicación de campo cercano. Es la misma tecnología con la que se paga acercando el móvil a un datáfono, pero aquí no hay pago ni aparato: una pegatina NFC es un chip minúsculo con una antena, sin pila, que se alimenta del propio teléfono cuando este se acerca a unos pocos centímetros. Guarda un dato corto, como una dirección web, y el móvil lo lee.
Frente a abrir la cámara y encuadrar un código, el gesto es más corto: acercar y listo. Con guantes de obra, con una bandeja en la mano o con el carro de limpieza al lado, se nota.
Cada fichaje queda con su hora, su persona, el origen y el sitio de la pegatina, en el mismo registro de jornada que el resto de formas de fichar, con su historial de cambios y guardado los cuatro años del artículo 34.9 del Estatuto. Se puede entrar acercando el móvil a la pegatina y salir desde la app: la jornada es la misma.
La respuesta corta: la mayoría de los móviles de los últimos años, tanto iPhone como Android, siempre que lleven NFC. Con matices que conviene conocer antes de llenar la empresa de pegatinas.
Lo sensato es probar la pegatina con los móviles reales de la plantilla antes de repartirlas, y dejar un cartel con código QR al lado para quien no consiga leerla. Una funda gruesa o con partes metálicas también puede estorbar.
Son la misma idea con dos gestos distintos: los dos dicen dónde estás y los dos fichan con la sesión de quien los usa. Cambian en detalles prácticos que deciden cuál poner en cada sitio.
En muchos sitios lo razonable es poner las dos cosas juntas: la pegatina para el día a día y el cartel para el móvil que no lee NFC.
El NFC luce donde la gente no para en un único sitio fijo o tiene las manos ocupadas al llegar.
Una pegatina NFC no identifica a nadie por sí sola. Ficha la sesión de quien acerca su móvil, igual que el QR. Eso tiene dos caras:
Tampoco impide que alguien que se haya copiado la dirección se fiche a sí mismo desde otro lugar. Para eso están la geolocalización y la red de la oficina, que dejan escrito desde dónde se fichó y avisan, pero nunca impiden fichar: el GPS falla dentro de los edificios y un fichaje bloqueado por error son horas trabajadas que no constan. Si hace falta prueba de presencia de verdad, el QR que cambia cada 30 segundos.
Y no sustituye a quien no tiene móvil o no quiere usar el suyo para trabajar. Para esos casos está la tablet compartida con PIN.
Hay otra forma de usar una etiqueta NFC que no pasa por la pantalla de fichar. La app Atajos del iPhone permite crear una automatización que se lanza al tocar una etiqueta NFC concreta. Si esa automatización ejecuta tu atajo de fichar de Ficheo, el que funciona con tu enlace personal, acercar el iPhone a la etiqueta ficha directamente.
Tres advertencias antes de montarlo:
En Android se puede hacer algo parecido con apps de automatización como MacroDroid. La receta del atajo está en fichar con Siri y Atajos. Y antes de automatizar un fichaje conviene leer fichaje automático, empezando por lo más importante: llegar al trabajo no es lo mismo que empezar a trabajar.
Mucha gente busca «fichar con tarjeta NFC» pensando en otra cosa: la tarjeta o el llavero que cada empleado acerca a un lector colgado en la pared. Ahí lo que identifica es la tarjeta, y el aparato está fijo; lo que se mueve es la persona.
Ficheo no vende lectores, tarjetas ni llaveros. Si ya tienes un reloj de tarjeta colgado, un ZKTeco o compatible, sus marcajes pueden entrar en Ficheo, y los de otros aparatos subiendo el fichero que saben exportar: lo contamos en terminales de fichaje. Una tarjeta, eso sí, se presta con la misma facilidad que un móvil.
Lo que describe esta página es lo contrario: la etiqueta está quieta en el sitio y lo que se acerca es el móvil de cada persona, con su propia sesión.
| Qué se compara | Pegatina NFC | Cartel con código QR | Tablet con PIN |
|---|---|---|---|
| El gesto | Acercar el móvil | Apuntar con la cámara | Teclear el PIN en la pantalla |
| Qué hace falta | Una pegatina y un móvil con NFC | Un folio impreso y un móvil con cámara | Una tablet en la entrada |
| Quién ficha | La sesión del móvil que se acerca | La sesión del móvil que escanea | La persona del PIN que se teclea |
| Con guantes o las manos ocupadas | Lo más cómodo | Hay que encuadrar | Hay que teclear |
| Sobre metal | Hace falta una pegatina para metal | Sin problema | No aplica |
| Sin móvil propio | No sirve | No sirve | Sirve |
| Si se copia el código | La dirección se lee con una app de NFC | Se fotografía; el QR en pantalla caduca a los 30 s | No hay código en la pared |
Si lleva NFC, casi seguro. Los iPhone recientes leen una etiqueta con una dirección web con la pantalla desbloqueada, sin abrir ninguna app. En Android hace falta que el modelo tenga NFC y que esté activado en los ajustes. Lo mejor es probar la pegatina con tu móvil antes de dar nada por hecho.
No. Los móviles con NFC leen una etiqueta con un enlace sin apps extra, y ese enlace abre la pantalla de fichar del sitio. Lo que sí hace falta es tener tu cuenta de Ficheo en ese móvil, porque se ficha con tu sesión. Más en fichar sin instalar apps.
Con la pegatina, no: ficha la sesión del móvil que se acerca, no la pegatina. Lo que ninguna pegatina puede notar es que prestes tu móvil con la sesión abierta.
Ficheo no vende pegatinas ni aparatos. Sirve una pegatina NFC corriente de las que se compran por céntimos y admiten grabar una dirección web. Si va sobre metal, conviene una preparada para metal.
Se puede crear una automatización en Atajos que lance tu atajo de fichar al tocar una etiqueta NFC. Según el tipo de automatización y la versión de iOS, el iPhone puede pedir confirmación antes de ejecutarla, así que no podemos prometer que sea del todo automática.
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores no impone un sistema: exige un registro diario con la hora de inicio y de fin, conservado cuatro años y a disposición de la plantilla, sus representantes y la Inspección. Una pegatina NFC es un medio tan válido como otro si el registro es fiable. Tu convenio puede concretarlo; para tu caso, pregunta a tu asesoría laboral.
La pegatina NFC entra en el plan Gratis de Ficheo, sin tope de plantilla. Lo único que se compra es la pegatina.
El cartel impreso, y el QR que cambia cada 30 segundos.
El atajo que puede lanzar una etiqueta NFC.
Si lo que tienes es un reloj de tarjeta en la pared.
Se crea la cuenta, se da de alta el sitio en el panel y se pega la pegatina. Fichar y el registro de jornada de cuatro años no tienen tope de plantilla.