Geolocalización de fichajes
Mide a cuántos metros se fichó y avisa. Nunca impide fichar.
Fichar
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La ley
El día a día
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Vale cuando lo que apunta coincide con la jornada que de verdad se trabaja y la persona puede verlo y corregirlo dejando rastro. No vale cuando apunta la hora de cruzar la puerta del aparcamiento, la de encender el portátil o, directamente, el horario del contrato sin que nadie fiche.
Un fichaje automático vale si refleja la jornada real, y solo entonces. La ley no prohíbe ningún medio concreto. Lo que pide el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores es un registro diario que incluya «el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora». Un sistema que apunta otra cosa —la hora a la que el móvil se acercó al edificio, la hora de arranque del ordenador o el horario del contrato— puede coincidir muchos días con la jornada, pero no la está midiendo.
La Guía sobre el registro de jornada que publicó el Ministerio de Trabajo en 2019, que se presenta a sí misma como orientativa, lo dice con dos ideas: se admite «cualquier sistema o medio, en soporte papel o telemático» que sirva para el objetivo de la norma, y ese objetivo es conocer «la jornada real realizada por el trabajador». Automatizar no es el problema. El problema es automatizar lo que no toca.
Con el mismo nombre se venden cosas muy distintas. Conviene separarlas antes de discutir si valen, porque no tienen nada que ver entre sí.
Las tres primeras detectan un hecho —estar cerca, estar conectado, tener el equipo encendido— y lo traducen en un fichaje. La cuarta no detecta nada. Por eso se tratan por separado más abajo.
El Estatuto tiene una regla anterior al registro que suele pasarse por alto. El artículo 34.5 dice que «el tiempo de trabajo se computará de modo que tanto al comienzo como al final de la jornada diaria el trabajador se encuentre en su puesto de trabajo». En su puesto. No en el aparcamiento, ni en la cafetería de enfrente, ni en el vestuario si el convenio no dice otra cosa.
Un fichaje por ubicación marca el momento en que el teléfono cruza una línea imaginaria. Entre ese momento y el de ponerse a trabajar puede haber un café, diez minutos buscando sitio o una conversación en la puerta. Al revés también pasa: quien sale a atender a un cliente a la acera de enfrente puede quedar «fuera» sin haber dejado de trabajar. Y el GPS de un móvil se equivoca decenas de metros entre edificios altos, dentro de una nave o bajo tierra.
Lo mismo con la wifi y con el ordenador. El móvil se conecta a la red en cuanto llega a su alcance, que puede ser el portal. El portátil se enciende antes de colgar el abrigo y a veces se queda con la sesión abierta durante la comida. Ninguna de esas señales es la jornada: son indicios que a veces coinciden con ella.
Por encima de todo esto está el criterio europeo. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en la sentencia de 14 de mayo de 2019 (asunto C-55/18), dijo que los Estados deben obligar a las empresas a implantar «un sistema objetivo, fiable y accesible que permita computar la jornada laboral diaria realizada por cada trabajador» (apartado 60). Fiable es la palabra que importa aquí: un sistema que confunde llegar con trabajar no es fiable por mucho que sea automático.
Pasa lo mismo con las pausas. La guía del Ministerio recomienda registrar las pausas, obligatorias o voluntarias, para «eludir la presunción» de que todo el tiempo entre la entrada y la salida es trabajo efectivo. Un sistema que ficha solo al entrar y al salir del perímetro no ve la hora de comer. Si ese tiempo no es de trabajo en tu empresa, lo explicamos con más calma en la guía de pausas y descanso para comer.
Es la versión más cómoda y la que más problemas da. El programa pone de 9:00 a 18:00 todos los días laborables y nadie tiene que hacer nada. El resultado se parece a un registro, se exporta como un registro y se imprime como un registro, pero no registra nada: copia el contrato.
El artículo 34.9 no pide el horario pactado, que ya consta en el contrato y en el calendario laboral. Pide el horario concreto de inicio y fin de cada día. La razón de ser del registro, según la misma guía del Ministerio, es evitar jornadas por encima de lo pactado y asegurar que las horas extra se compensen. Un registro que sale siempre igual al contrato es justo el que no puede enseñar una hora extra, un retraso o una salida anticipada, porque no los mide.
Tampoco arregla nada pedir a la plantilla que avise «si algo no cuadra». Así la carga de probar la jornada pasa a quien trabaja, y la norma pone la obligación de garantizar el registro en la empresa. Si la Inspección compara ese registro con otras pruebas —accesos, correos, ventas del turno—, las diferencias salen solas. Lo contamos en qué mira la Inspección de Trabajo.
El horario teórico sí tiene un uso honesto: servir de referencia para comparar con lo fichado. Saber que alguien tenía que entrar a las 8:00 y ha fichado a las 8:40 es útil. Lo que no puede es sustituir al fichaje.
Buena parte de quien busca «fichar automáticamente» no quiere un sistema de empresa: quiere no olvidarse. Para eso los teléfonos ya traen herramientas. En el iPhone, la app Atajos permite crear automatizaciones que se lanzan al llegar a una ubicación, al conectarse a una red o al tocar una etiqueta NFC. En Android, apps como HTTP Shortcuts, MacroDroid o Tasker hacen algo parecido.
En Ficheo, cada persona puede sacar desde su app, en «Cómo fichar», un enlace personal y montarlo en un atajo. Está explicado paso a paso en fichar con Siri y Atajos. Un aviso que no podemos saltarnos: según el tipo de automatización y la versión de iOS, el iPhone puede pedir confirmación antes de ejecutarla o enseñar una notificación. No prometemos que sea silenciosa, y conviene probarla antes de fiarse.
Cómo usarla bien:
Cómo no usarla:
Un fichaje automático por ubicación necesita saber dónde está el teléfono, y eso es un tratamiento de datos. El artículo 90 de la Ley Orgánica 3/2018 de protección de datos (LOPDGDD) permite a la empresa tratar datos de geolocalización para las funciones de control del artículo 20.3 del Estatuto, pero exige informar antes «de forma expresa, clara e inequívoca» a la plantilla y, en su caso, a sus representantes, de la existencia y características de esos dispositivos.
Informar es el mínimo, no el máximo. Un sistema que consulta la posición de forma continua para detectar cuándo alguien entra y sale de un perímetro trata bastantes más datos que uno que la mide una sola vez en el momento de fichar. La proporcionalidad se juega ahí: cuánto se mide, cuándo y para qué.
En Ficheo la geolocalización y la red de la oficina miden y nunca impiden fichar. La geolocalización, si se enciende, guarda a cuántos metros del centro se fichó la entrada y avisa cuando alguien ficha lejos; entre fichajes no se mide nada, y la decisión la toma una persona mirando el dato. Lo explicamos con detalle en geolocalización de fichajes, y el marco general en control horario y protección de datos.
El motivo de no bloquear es práctico: si el GPS falla en un sótano, quien sí ha venido a trabajar se queda sin poder registrar su jornada, que es justo el agujero que la ley obliga a no tener.
La promesa del fichaje automático es acabar con los olvidos. No acaba: los cambia de sitio. En vez de «se me olvidó fichar» aparece «el móvil se quedó sin batería», «no tenía la ubicación activada» o «me fichó la salida cuando fui a comer». Cualquier sistema, automático o no, necesita una forma de corregir.
Lo que la guía del Ministerio pide al registro es que dé información «fiable, inmodificable y no manipulable a posteriori» y que garantice «la trazabilidad y rastreo fidedigno e invariable» de la jornada una vez registrada. Leído junto con la necesidad de reflejar la jornada real, la conclusión razonable es que corregir está bien siempre que quede escrito qué había, qué se puso, quién lo cambió y cuándo. Lo contamos en olvidos y correcciones de fichaje.
En Ficheo cada fichaje guarda su origen —app, tablet, Telegram, atajo— y el registro lleva historial de cambios: una corrección no borra lo anterior, lo deja a la vista. Se conserva cuatro años y se exporta para la Inspección. Y la jornada es de la persona, no del canal: se puede entrar con un atajo y salir desde la tablet o por Telegram sin que salgan dos jornadas.
Si lo que buscas es que fichar cueste tan poco que no haga falta automatizarlo, mira cómo fichar sin instalar ninguna app, fichar desde el ordenador o el cartel con código QR. Y todas juntas, en las formas de fichar.
Esto es una explicación de la norma, no asesoramiento jurídico. Tu convenio puede concretar el sistema de registro; para un caso concreto, consulta con tu asesoría laboral.
| Sistema | Qué apunta | Qué puede fallar | Uso razonable |
|---|---|---|---|
| Por ubicación | La hora a la que el móvil entra o sale de un perímetro | Aparcamiento, café previo, GPS impreciso, salir a comer | Recordatorio que la persona confirma |
| Al conectarse a la wifi | La hora a la que el teléfono se une a la red | Se conecta desde el portal o no se conecta | Dato de contraste, no fichaje |
| Al encender el equipo | La hora de arranque o de inicio de sesión | Encender no es trabajar; sesión abierta en la comida | Aviso para fichar al empezar |
| Por horario teórico | El horario del contrato, se haya cumplido o no | No mide nada: ni extras, ni retrasos, ni salidas antes | Referencia para comparar con lo fichado |
| Atajo con confirmación | La hora a la que la persona confirma | Olvidar confirmar, o compartir el enlace | Sí: el gesto sigue siendo de la persona |
Es lo que dicen la norma y su artículo. Tu convenio puede concretar el sistema de registro, y para tu caso concreto pregunta a tu asesoría laboral.
La ley no prohíbe ningún medio. El artículo 34.9 del Estatuto exige un registro diario con la hora concreta de inicio y fin de la jornada de cada persona, y la guía del Ministerio de Trabajo admite cualquier sistema apto para conocer la jornada real. Un fichaje automático es válido si apunta eso; si apunta otra cosa, no lo es por mucho que funcione solo.
Llegar no es empezar. El artículo 34.5 del Estatuto computa el tiempo de trabajo estando en el puesto al comienzo y al final de la jornada. Un fichaje que salta al cruzar un perímetro puede adelantar la entrada o cerrar la jornada al salir a comer. Usado como recordatorio que la persona confirma, sí encaja.
Eso no es un registro, es una copia del contrato. El artículo 34.9 pide el horario concreto de cada día, y un registro que sale siempre igual al horario pactado no puede reflejar horas extra, retrasos ni salidas anticipadas. El horario teórico sirve para comparar con lo fichado, no para sustituirlo.
Se puede crear en Atajos una automatización que lance el fichaje al llegar a un sitio o al tocar una etiqueta NFC, con el enlace personal que se saca desde la app de Ficheo. Según el tipo de automatización y la versión de iOS, el iPhone puede pedir confirmación antes de ejecutarla, así que no se puede prometer que sea silenciosa.
La ubicación y la red de la oficina no se convierten en fichajes: miden en el momento de fichar y nunca impiden hacerlo. Se ficha con un gesto, sea un toque en la app, un mensaje, el PIN en la tablet o el cartel QR. Lo más parecido a un fichaje automático es una automatización de Atajos que monta cada persona en su iPhone, y puede pedir confirmación.
Sí. El artículo 90 de la LOPDGDD exige informar antes, de forma expresa, clara e inequívoca, a la plantilla y, en su caso, a sus representantes, de la existencia y las características del sistema de geolocalización.
Hay que corregirlo, porque el registro tiene que reflejar la jornada real, y la corrección debe dejar rastro: qué había, qué se puso, quién lo cambió y cuándo. En Ficheo el registro lleva historial de cambios y cada fichaje guarda su origen.
Mide a cuántos metros se fichó y avisa. Nunca impide fichar.
El enlace personal, las recetas para iPhone y Android y lo que pueden pedir las automatizaciones.
Cómo se corrige un fichaje sin que el registro pierda su valor.
App, tablet, cartel, atajo o un mensaje por Telegram, Slack o Teams: cada fichaje guarda su origen y entra en el registro de los cuatro años, con historial de cambios. Fichar por mensaje va incluido en todos los planes, también en el Gratis.